Tragedias de Shakespeare que debes leer al menos una vez

Tragedias de Shakespeare que debes leer al menos una vez

Puntos clave

  • Las cuatro grandes tragedias de Shakespeare son Hamlet, Macbeth, Otelo y Rey Lear, cada una construida sobre un defecto humano reconocible.
  • El orden de lectura recomendado para empezar es Hamlet, luego Macbeth, después Otelo y por último Rey Lear.
  • Para leer en español, las ediciones de Ángel-Luis Pujante ofrecen un texto natural con introducción y notas útiles.
  • Estas obras siguen vigentes porque plantean preguntas sobre la duda, la ambición, los celos y el sentido del sufrimiento que aún nos afectan.

Si solo vas a leer cuatro tragedias de Shakespeare en tu vida, que sean Hamlet, Macbeth, Otelo y Rey Lear. Son las obras donde el autor lleva a un personaje inteligente hasta el límite de su carácter y nos deja mirar cómo se rompe, y de paso nos obliga a preguntarnos qué haríamos nosotros en su lugar.

Escribo esto como lector antes que como cualquier otra cosa. He vuelto a estas obras de Shakespeare en distintos momentos de la vida y nunca dicen lo mismo dos veces. A los veinte años Hamlet parece un joven que no se decide; a los cuarenta parece alguien que entiende demasiado bien lo que está en juego. Esa es la señal de un texto que merece releerse: cambia contigo.

Panorama de las grandes tragedias de Shakespeare

Shakespeare escribió comedias, dramas históricos y tragedias, pero es en las tragedias donde su mirada sobre la condición humana se vuelve más honda. El grupo que la crítica llama "las grandes tragedias" se concentra en un puñado de años alrededor de 1600 a 1606, un periodo de madurez en el que el autor deja de contar simplemente historias de reyes y empieza a diseccionar la conciencia.

Cada una de estas obras gira en torno a un defecto humano que todos reconocemos. La duda que paraliza en Hamlet. La ambición que corrompe en Macbeth. Los celos que envenenan en Otelo. El orgullo que ciega en Rey Lear. Son tentaciones cotidianas, familiares para cualquiera, llevadas a su conclusión extrema. Ahí está la fuerza de la tragedia, en mostrarnos hasta dónde puede llegar una debilidad que creemos tener bajo control.

Junto a estas cuatro suelen mencionarse otras tragedias notables como Romeo y Julieta, Julio César y Antonio y Cleopatra. Son magníficas, pero si buscas el núcleo del pensamiento trágico de Shakespeare, las cuatro grandes son el mejor punto de partida.

Hamlet, Macbeth, Otelo y Rey Lear explicadas

Aquí tienes una guía breve de cada una, pensada para que sepas qué esperar antes de abrir el libro.

Hamlet: la duda y la acción

El príncipe de Dinamarca descubre que su padre fue asesinado por su tío, ahora rey y esposo de su madre. Tiene el deber de vengarlo y, sin embargo, no actúa. Hamlet es la gran obra sobre la parálisis del pensamiento: un hombre que ve tantas caras de cada decisión que ninguna le parece limpia. Su famoso "ser o no ser" resume el corazón del problema. Es también la más extensa y meditativa de las cuatro, y por eso mismo la más cercana a quien disfruta pensar.

Macbeth: la ambición sin freno

Un general valiente recibe la profecía de que será rey, y esa semilla basta para empujarlo, junto a su esposa, al asesinato y luego al tirano en que se convierte. La Folger Shakespeare Library la describe como la tragedia más corta de Shakespeare, una historia de ambición, asesinato violento y sus secuelas psicológicas, anunciada por un trío de brujas. Podéis leer más en su página sobre las tragedias de Shakespeare. Su brevedad la hace intensa: no hay pausa entre el crimen y la culpa que lo devora.

Otelo: los celos y la manipulación

Otelo, un general respetado, es conducido a la desconfianza por Yago, uno de los villanos más fríos de la literatura. La obra muestra con precisión clínica cómo una sospecha plantada con habilidad puede desmontar el amor y la razón de un hombre entero. Duele leerla porque entendemos cada paso de la caída.

Rey Lear: el orgullo y el sufrimiento

Un rey anciano decide repartir su reino según cuánto le adulen sus hijas, y ese error de vanidad desata una cadena de traición, locura y despojo. Es la más exigente de las cuatro y también la más profunda: pregunta qué queda de una persona cuando le quitan el poder, la familia y hasta la cordura. La misma biblioteca Folger señala que está llena de líneas memorables sobre el poder, y no es casualidad, porque el poder y su pérdida son su tema central.

Orden de lectura recomendado

No hay una regla única, pero después de recorrerlas varias veces este es el camino que le sugiero a quien empieza:

  1. Hamlet. La puerta de entrada natural. Su protagonista piensa como pensamos nosotros, con dudas y matices, y eso lo hace muy accesible pese a su longitud.
  2. Macbeth. Corta e intensa. Tras el ritmo reflexivo de Hamlet, su avance rápido se agradece y afianza el gusto por la tragedia.
  3. Otelo. Emocionalmente demoledora, con una trama de manipulación que se lee casi como un thriller.
  4. Rey Lear. La última, cuando ya tienes oído para el lenguaje de Shakespeare y paciencia para su hondura. Recompensa esa espera como ninguna.

Este orden sigue más o menos la cronología en que se escribieron y va de menor a mayor dificultad. Si prefieres una ruta general por los grandes libros antes de entrar de lleno en Shakespeare, quizá te sirva esta guía sobre por dónde empezar a leer los clásicos de la literatura.

Libros antiguos encuadernados en cuero en una biblioteca

Qué traducción al español elegir

La traducción importa más de lo que parece, porque Shakespeare escribió en verso y una versión torpe puede volver plano lo que en el original vibra. Para el lector en español, las traducciones de Ángel-Luis Pujante, catedrático emérito de la Universidad de Murcia, son una referencia. Trasladan el verso a un español que suena natural y no a una traducción rígida, y vienen acompañadas de introducciones y notas que ayudan sin abrumar.

Están disponibles de dos maneras muy prácticas:

  • Ediciones sueltas en Espasa y en la colección Austral, con Hamlet, Macbeth, Otelo y El rey Lear por separado. Son económicas y perfectas para empezar título por título.
  • Volúmenes de teatro completo en Espasa Clásicos, si prefieres tenerlas reunidas junto al resto de la obra.

Existen otras versiones respetables, como las del Instituto Shakespeare de Valencia, de corte más académico, o las clásicas de Luis Astrana Marín, en prosa y de tono más antiguo. Para una primera lectura placentera, sin embargo, las ediciones anotadas de Pujante son difíciles de superar. Si compras desde América Latina, esta guía sobre libros de literatura universal para comprar en México puede ahorrarte algún dolor de cabeza logístico.

Por qué siguen vigentes hoy

Han pasado más de cuatro siglos y estas obras se siguen montando, filmando y discutiendo. La vigencia viene de su materia: Shakespeare escribió sobre lo que se mueve dentro de cualquier persona cuando la presionan lo suficiente, no sobre monarcas de una época concreta.

La duda de Hamlet es la de quien no sabe si actuar o esperar. La ambición de Macbeth es la de quien se dice "solo esta vez" y descubre que nunca es una sola vez. Los celos de Otelo son los de quien deja que una sospecha reordene toda su realidad. El sufrimiento de Rey Lear es el de quien aprende demasiado tarde qué era lo importante. Son mapas de emociones que seguimos habitando.

Esa exploración de la conciencia, del sentido del sufrimiento y de por qué elegimos como elegimos es también el terreno que recorren los libros de Cristián Cruzat en Literaturauniversal, desde otro ángulo, uniendo filosofía, ciencia y reflexión sobre el fracaso y el éxito. Leer a Shakespeare y luego pensar esas mismas preguntas en clave contemporánea es una buena manera de mantener viva la conversación que estas tragedias empezaron.

Empieza esta semana por Hamlet, en una edición anotada y sin prisa. Lee una escena por noche, en voz alta si te atreves, y deja que la duda del príncipe te acompañe unos días. Cuando llegues al final, sabrás por ti mismo por qué estas cuatro obras merecían al menos una lectura en tu vida, y probablemente ya estarás pensando en la siguiente.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las tragedias más importantes de Shakespeare?

Las cuatro grandes tragedias son Hamlet, Macbeth, Otelo y Rey Lear. A ellas suelen sumarse Romeo y Julieta, Julio César y Antonio y Cleopatra.

¿Por dónde debería empezar a leer las tragedias de Shakespeare?

Empieza por Hamlet, la puerta de entrada más natural. Sigue con Macbeth, después Otelo y deja Rey Lear para el final, cuando ya tengas oído para su lenguaje.

¿Qué traducción al español de Shakespeare es mejor?

Las traducciones de Ángel-Luis Pujante, publicadas en Espasa y Austral, son una referencia por su lenguaje natural y su cuidada anotación para lectores actuales.

¿Por qué siguen siendo relevantes las tragedias de Shakespeare?

Porque tratan emociones y dilemas permanentes: la duda ante la acción, la ambición sin límites, los celos y la pregunta por el sentido del sufrimiento.

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